Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, la fábrica
Volkswagen de Wolfsburg, Alemania, pasó a manos del gobierno británico, el cual
recibió el 23 de abril de 1947 una propuesta del empresario holandés Ben Pon
para comercializar la marca en los Países Bajos. Con base en un Volkswagen
Sedán que recorría la planta como coche de carga, el empresario propuso la
creación de un modelo carguero comercial que comenzó a proyectarse luego de la
aprobación de acuerdo por parte de los directivos de la compañía.
