La primera limusina construyó la compañía llamada Armbruster, en 1928.
Construyeron el compartimiento donde se sientan los pasajeros y fue diseñada específicamente
para transportar grandes grupos de personas. Esta empresa y otras, construyeron
estas limusinas exclusivamente en lugar de convertirlas a partir de coches ya
hechos. Estos vehículos siempre se pensaron para ser coches más largos de lo
normal y que puedan llevar mayor número de personas. Más tarde, Armbruster se
fusionó con una compañía llamada “Stageway Coaches” y dejó de hacer sus propios
coches. La nueva compañía empezó a convertir Cadillacs y coches de la marca
Lincoln en largas limusinas, principalmente para funerales.
