Las primeras competiciones con
automóviles se dieron en Francia en 1894 con pruebas entre dos ciudades o de
resistencia. El riesgo terrible que había al hacerlas al aire libre provocó un
cambio a circuitos más cerrados, aunque no sería hasta 1907 cuando se
construirían los primeros circuitos cerrados (Brooklands, Indianápolis, Monza).
